El Museo Thyssen-Bornemisza celebra su primer cuarto de siglo

  • Cultura

El Museo Thyssen-Bornemisza celebra su primer cuarto de siglo

Una persona pasa ante varios de los cuadros de la exposición 'Obras maestras de Budapest. Del Renacimiento a las Vanguardias'. Foto: EFE/Javier Tormo (EFE)
Una persona pasa ante varios de los cuadros de la exposición 'Obras maestras de Budapest. Del Renacimiento a las Vanguardias'. Foto: EFE/Javier Tormo (EFE)

En 1992 abría sus puertas en el Palacio de Villahermosa de Madrid el Museo Thyssen-Bornemisza, conocido por la riqueza y variedad de sus colecciones. Atesora más de 1.000 obras de arte que recorren la pintura europea desde la Edad Media hasta el siglo XXI, con obras emblemáticas de El Bosco, Velázquez, El Greco, Zurbarán, Van Gogh, Dalí o Antonio López, entre muchos otros. Es el tercer museo más visitado de España, solo superado por el Prado y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Cada año registra cifras cercanas al millón de personas, aunque en 2016 logró superar dicha barrera, convirtiéndose en el tercer año con más visitas en la historia del museo y el cuarto en el que supera el millón de personas.

Esta temporada el museo se halla inmerso en un amplio programa de exposiciones y actividades culturales con las que celebrar su efeméride. Unos festejos que comenzaron en 2016 y que se extenderán hasta 2018. Tres años de eventos que incluyen un nuevo emblema oficial y todo tipo de actos conmemorativos.

Entre las exposiciones programadas para celebrar su cuarto de siglo destaca la galería “Obras maestras del Museo de Budapest”, que se podrá disfrutar hasta el mes de mayo. Fue inaugurada por los Reyes de España junto con el Presidente  de Hungría, János Áder, y su esposa.

Esta colección proviene del Museo de Bellas Artes de Budapest y la Galería Nacional de Hungría, que han cedido 90 obras de la escuela española, italiana, alemana, flamenca y húngara. Entre las más sobresaliente se encuentran “La Magdalena penitente” de El Greco, “La Adoración de los pastores” de Bronzino, “La Madonna Esterházy” de Rafael, “Salomé con la cabeza de San Juan Bautista” de Lucas Cranach el Viejo y el bronce “Guerrero a caballo”, atribuido a Leonardo Da Vinci.

Las raíces húngaras del barón Thyssen y el hecho de que uno de los iconos nacionales de la música magiar, Franz Liszt, ofreciera dos recitales de piano en 1844 en el Palacio de Villahermosa, sede del Museo Thyssen, han sido determinantes para que el Gobierno de Hungría se decidiera a cooperar con la pinacoteca madrileña.

La arquitectura de Moneo y el arte de Venecia

De principios de abril hasta el 11 de junio es el turno de Rafael Moneo, el primer español en recibir el Premio Pritzker, considerado como el nobel de la arquitectura. Bajo el título “Una reflexión teórica desde la profesión. Materiales de archivo 1961-2016”, esta retrospectiva reunirá una selección de 121 dibujos, 19 maquetas y 152 fotografías de un total de 52 proyectos emblemáticos del arquitecto español. Asimismo, la exposición cuenta con una pequeña muestra que recoge la historia del Palacio Villahermosa, desde mediados del siglo XVIII hasta su transformación en 1992 en el Museo Thyssen-Bornemisza, donde Moneo fue su arquitecto en jefe.

Otra de las grandes citas será “El Renacimiento en Venecia. Triunfo de la belleza y destrucción de la pintura”, que podrá contemplarse de junio a septiembre. Estará dedicada a la pintura veneciana del siglo XVI, con obras de artistas como Tiziano, Tintoretto, Paolo Veronese o Lorenzo Lotto, las cuales han sido cedidas por importantes colecciones y museos de todo el mundo.

Una mirada al joven Picasso

La relación entre Pablo Picasso y Henri de Toulouse-Lautrec se analizará con detalle en una comparación artística que buceará en la trayectoria del pintor malagueño entre los años 1900 y 1904 con motivo de la influencia que ejerció el autor galo en la evolución de su legado. La exhibición se desarrollará entre octubre de 2017 y enero de 2018.

Ambos artistas se conocieron en el París de principios de siglo XX, cuando Picasso era solo un joven de 19 años recién llegado a la capital francesa. La colección viaja desde su primera muestra en “Los Cuatro Gatos” de Barcelona hasta el comienzo de la época rosa, demostrando cómo el español pasó de ser un simple inmigrante a un artista consagrado.

Pero esto no es todo porque el Thyssen también ha organizado un extenso programa de restauraciones, visitas específicas, jornadas para especialistas y ciclos de cine, entre otras actividades, que complementan sus exposiciones temporales.

Un palacio con historia

El Museo Thyssen-Bornemisza se encuentra establecido en el Palacio de Villahermosa, en la esquina del paseo del Prado. El edificio fue restaurado y ampliado en 1805 bajo un estilo neoclásico por Antonio López Aguado a petición de María Manuela Pignatelli y Gonzaga, viuda del XI Duque de Villahermosa, Juan Pablo de Aragón-Azlor.

Décadas después se convirtió en una de las mansiones más prestigiosas de la ciudad. En 1823 sirvió como residencia del Duque de Angulema, Louis-Antoine de France, entonces al mando de los “Cien Mil Hijos de San Luis”. Años más tarde se ganó la notoriedad de los madrileños por sus fiestas y veladas culturales.

Pero todo aquello pasó al olvido cuando en 1973 el Banco López Quesada lo convirtió en su sede central. Fue completamente demolido por dentro transformando sus grandes salones en oficinas. La entidad quebró al cabo de pocos años y en 1980 el palacio fue adquirido por el Estado, que lo empleó para albergar varias exposiciones temporales del vecino Museo Nacional del Prado, que apenas tenía ya espacio en sus instalaciones.

Sin embargo, el arte volvió a su interior mediante un acuerdo entre el Gobierno de España y la familia Thyssen, designando el palacio como cuna del nuevo museo. Su rehabilitación fue obra de Rafael Moneo, que incorporó la tecnología más moderna del momento.

La pinacoteca se inauguró el 8 de octubre de 1992, con la presencia de Sus Majestades los Reyes de España, y apenas ocho meses después el grueso de su colección quedó en propiedad del Estado. En 2004, el museo amplió sus estancias con dos edificios colindantes antes pertenecientes a la familia Goyeneche, recinto que se utilizó para albergar el núcleo más valioso de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.